Juan
de la Cierva, Inventor del autogiro.
UNA VOCACIÓN AERONÁUTICA.
Nacido en 1895, Juan de la Cierva Codorniu tenia ocho años
cuando por primera vez, (el 3 de diciembre de 1903) el hombre voló
con un aparato mas pesado que el aire. Este importantísimo
avance lo llevaron a cabo los hermanos Orville y Vilburg Wright,
construyendo un avión accionado por un pequeño motor
de explosión (ya existían entonces) e introduciendo
en él los mandos fundamentales para gobernar el vuelo.
En la citada fecha se logró convertir en realidad un ansiado
sueño de la humanidad, desde el mítico Ícaro;
¡¡¡VOLAR !!!
Por supuesto, utilizaron motores de explosión, cuya es potencia
muy superior a la humana, a igualdad de peso. Por ésta razón
las anteriores tentativas de vuelo por impulso muscular resultaron
fallidas.
Este invento, mas los correspondientes perfeccionamientos, y los
eventos propios del vuelo imprimieron en la mente del niño
Juan de la Cierva un deseo ferviente de conocer lo mas profundamente
posible, el "mundillo" de la aviación.
No se encontró solo, pues había otros muchachos con
las mismas aficiones. Uno de ellos fue José Barcala, hijo
y nieto de Ingenieros de Caminos, otro José Diaz, hijo de
un carpintero, que sin duda fue el hábil manitas, que materializaba
los inventos de sus compañeros. Hicieron un grupo, designandolo
B.C.D. para hacer lo que fuera, en temas de aviación. Las
citadas iniciales corresponden a las de los apellidos: Barcala,
Cierva y Diaz.
Así tenemos a Juan de la Cierva construyendo planeadores,
y posteriormente, aviones. Se dice que el primer aparato español
que voló, fue uno construido por el grupo BCD, al que pintaron
de encarnado, por lo que le llamaron "El Cangrejo".
Otros no tuvieron tan buen éxito. Probando un planeador,
tuvieron un accidente en 1911, que afectó a Ricardo, el hermano
menor de Juan. Este hecho alertó a las familias, que dejaron
de hacer la "vista gorda" de las actividades aviatorias
de nuestros jóvenes amigos, suprimiendo toda clase de subvenciones
(mas destacadas, las de las madres), obligando al grupo a disolverse.
Entre 1911 y 1919, nuestro personaje se dedicó exclusivamente
al estudio de su carrera de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos,
que terminaba con la redacción de un proyecto (presa, tramo
ferroviario, puerto, puente.....). Juan de la Cierva aprovechó
la circunstancia de que el Ministerio de la Guerra (así se
denominaba entonces al actual de Defensa) había convocado
un concurso de proyecto y construcción de aviones.
Dicen que siempre "la cabra tira al monte": Juan de la
Cierva no podía orientarse mas que a la aviación.
Pues bien, Juan de la Cierva consiguió de la Escuela de
Caminos que su proyecto de fin de carrera fuese un avión
de bombardeo.
No solo lo proyectó. Obtuvo ayuda económica y lo
construyó. Un trimotor. Y voló. El accidente ocurrió
en el segundo vuelo, sin duda al tratarse de un tipo de aparato
no utilizado hasta entonces, cuando la mayoría eran monomotores,
y el piloto no estaba acostumbrado a manejar polimotores.
Las heridas del piloto fueron muy leves, solo rasguños.
Sin embargo Juan de la Cierva pensó que debía investigar
un tipo de aparato que se mantuviese en el aire, aun cuando llevase
poca velocidad, ya que la mayoría de los incidentes se producía
en la toma de contacto con el suelo de un aparato en vuelo que,
para sostenerse en el aire, precisaba una velocidad elevada. (Posteriormente,
se ha asegurado dicha maniobra construyendo pistas perfectamente
niveladas).
Se enfrentó con un problema que parecía irresoluble,
ya que la solución razonable , el helicóptero, requería
motores extraordinariamente potentes y ligeros, que entonces no
existían.
Se hace un inciso para destacar que la idea del helicóptero
no es nueva. Ya Leonardo da Vinci intuía una gran hélice
con eje vertical que impulsase el aire hacia abajo. Por reacción,
haría ascender al aparato. Este concepto se aclara con la
reproducción de un grabado de Leonardo, que se incluye con
éstas lineas la figura 1
EL AUTOGIRO.
La idea de Juan de la Cierva consistía en un bastidor ó
estructura que cuelga de un gran rotor con varias palas unidas a
un eje aproximadamente vertical El giro de este conjunto impulsa
el aire hacia abajo. Este concepto puede asimilarse a los helicópteros,
En tal estructura o cuerpo del autogiro está incorporado
un motor, que acciona una hélice vertical, cuyo giro impulsa
al aire hacia la parte posterior del autogiro. Con esto se consigue
que el aparato avance, de modo análogo a como lo hacen los
aviones normales.
Al avanzar el autogiro, recibe el aire por su parte delantera,
de modo análogo a si recibiese viento de frente estando parado
el autogiro.
Llamando "disco" a la superficie engendrada por las palas
del rotor, es destacable que dicho disco recibe el aire (al viento,
si estuviese parado) por su parte inferior. Es decir, la posición
del disco (mas alto en la parte delantera) , hace que el aire (horizontal)
atraviese el disco de abajo a arriba.
El paso del aire a través del disco, es lo que produce el
giro del conjunto del rotor. La consecuencia de tal giro es la impulsión
del aire hacia abajo, lo cual a su vez produce la sustentación
del aparato, por reacción.
Este rotor se materializa con un buje central, al que se unen varias
"palas" que deben tener la debida inclinación para
que se produzca el citado giro del rotor.
Es también destacable que, en marcha normal, el gran rotor
con sus palas, no recibe impulso del motor.
Sin embargo para que arranque, es decir, hasta conseguir que las
palas giren lo suficientemente rápidas para funcionar, es
preciso el auxilio de alguna acción externa.
Para ello, Juan de la Cierva ideó una serie de dispositivos,
que no dieron buen resultado.
Entre los sistemas que funcionaron, se utilizó para arrancar
una transmisión auxiliar, desde el motor al rotor, que se
desconecta una vez que el rotor toma cierta velocidad. Seguidamente,
se hace rodar al autogiro sobre la pista, el rotor aumenta automáticamente
su velocidad y cuando alcanza la suficiente, el piloto realiza la
maniobra del despegue. Esto se hace también en los actuales
autogiros.
Volviendo al tema, ya tenemos a Juan de la Cierva con su autogiro
inventado, que patentó en 1920. También "inventó"
el nombre del aparato, que le llamó AUTOGIRO, por razón
de que las palas de su rotor giran AUTOmáticamente.
Construyó varios modelos de aparato ; el primero (que designó
como C.1) con doble rotor, girando ambos sobre el mismo eje, en
sentidos contrarios). No se produjo el giro deseado.
Luego construyó varios modelos, que al intentar volar,
y estando todavía rodando sobre el suelo, se inclinaban lateralmente; tropezaban las palas del rotor contra el suelo, destruyéndose
el autogiro. Se trataba de los modelos C-2 y C-3.
El modelo que denominó C-4 consiguió volar. El hecho
memorable ocurrió el 17 de enero de 1923, siendo manejado
por un piloto militar.
Ante este gran éxito, es preciso hacer algún comentario
sobre la extraordinaria tenacidad de Juan de la Cierva, ya que entre
autogiros construidos (4 en número) y diversas modificaciones
introducidas a los mismos, se supone que probaría mas de
20 modelos, y a pesar de tanto fracaso y de lo demoledor que resultaría
ver convertidas en astillas tantas piezas, no se desalentó
y siguió adelante con su invento.
CARRERA DE TRIUNFOS
l Autogiro C-5 volaba mal y se destruyó en un accidente,
pero los C-6 y C-6bis volaron bien, mejor que el C.4. Se hicieron
diversas demostraciones, incluso ante el Rey D. Alfonso XIII. En
1924 realizó el primer "vuelo de viaje" llevando
el autogiro desde el Aeródromo de Cuatro Vientos al de Getafe
(unos 4 Km).
Juan de la Cierva pretendió crear en España una empresa
de fabricación de autogiros, sin encontrar apoyo financiero,
por lo que hubo de realizar gestiones en el extranjero. Así
pudo crear en Londres la "Cierva Autogiro Company" en
1926 y la "Autogiro Co. of América" en 1928.
Decidió hacerse piloto, realizando su primer vuelo como
tál el 2 de agosto de 1928, y el 18 de septiembre del mismo
año, pilotando el C-8-MARK-II, (construido en Inglaterra
y destinado a las fuerzas armadas italianas), cruzó por primera
vez el Canal de la Mancha.
Aun cuando Juan de la Cierva no le dió excesiva importancia
a dicho vuelo, fué ampliamente glosado por la prensa internacional,
lo que aumentó destacadamente su prestigio personal, siendo
obligadamente emocionante para nuestro inventor pensar que solo
19 años antes fué cruzado volando el mismo Canal por
Bleriot, hecho que dejó profunda huella en los incipientes
aficionados a la aeronáutica de aquella época, uno
de los cuales fué Juan de la Cierva, que entonces tenía
14 años.
Si se cuenta el lapso de tiempo transcurrido desde la fecha en
que se realizó el primer vuelo del autogiro, hasta que éste
cruzó el Canal de la Mancha resultan 2 065 días. La
cuenta análoga para el avión, desde que los hermanos
Wright realizaron su primer vuelo, hasta que Bleriot cruzó
por primera vez dicho Canal, arroja una cifra de 2 200 días.
La consecuencia es que, aun siendo ambas cifras del mismo orden,
el desarrollo del autogiro fue mas rápido que el del aeroplano
Hasta los años 30, fue tomando el autogiro mas y mas prestigio,
a medida que era conocido y también perfeccionado por parte
de Juan de la Cierva.
Las revistas ilustradas publicaron fotografías de autogiros
volando. Algunas sobre Nueva York (figura 2 ). En una ocasión
incluso aterrizó en el jardín de la Casa Blanca, residencia
del Presidente de los Estados Unidos (entonces era Mr. Hoover) quien
atendió afectuosamente al piloto (figura 3 )
Quien esto escribe recuerda una película, titulada "Sucedió
en una noche", en la que el contrincante de Clark Gable, acudía
a la ceremonia de su boda en un autogiro. (Finalmente a la novia
, que si no recuerdo mal era Claudette Colbert, se la llevaba Clark
Gable ).
En Alemania fue fundada la "Cierva Autogiro GmbH". en
Berlin, concesionaria para construir autogiros. Para materializar
las construcciones, la Cierva atravesó en otras ocasiones
el canal, volando a Amsterdam, en donde realizó demostraciones,
y siguió a Hannover y Berlín. Después retornó
a Londres, con escalas en Colonia y Paris..
PERFECCIONAMIENTOS
En esta "Época dorada" del autogiro introdujo
mas y mas perfeccionamientos, que le hicieron mas seguro y eficaz.
Suprimió las alas auxiliares, para quedar solamente la suspensión
del rotor, y estableció el "mando único"
mediante el cual, los movimientos del autogiro se gobiernan mediante
una sola palanca . Al aparato perfeccionado le asignó la
referencia C-30
La (figura 4 ) destaca el hecho de que un hombre corriendo, adelanta
en su carrera a un autogiro, , lo cual demuestra la escasa velocidad
precisa para que un autogiro se mantenga en vuelo.
El Ministerio del Aire inglés le encargó un primer
lote de 150 unidades de éste modelo C-30..
Aún introdujo otro importantísimo perfeccionamiento.
EL DESPEGUE POR SALTO.
Esto requiere una explicación. Ya se ha mencionado que el
rotor ha de girar a determinada velocidad para que sostenga al aparato
en el aire. Pues bien, Juan de la Cierva estableció una articulación
entre las palas y el eje del rotor, de modo tal que durante el vuelo
del autogiro las palas se sitúan por fuerza centrifuga en
su posición normal,que da lugar a la sustanciación
precisa, pero cuando se enlaza el motor con el eje del rotor y aquel
impulsa al conjunto, las palas toman otra posición, por razón
de la inercia de las propias palas, y de que se las impulsa desde
su enlace con el rotor.
Es importante destacar que en esta última posición,
las palas no producen sustentación alguna.
La maniobra de salto del autogiro se hace comenzando con el motor
a poca velocidad. Se enlaza (embragandolos) el motor con el rotor,
el cual comienza girando lentamente. y sin producir sustentación
alguna. Se eleva progresivamente la velocidad del giro del motor
hasta que el rotor gire a una velocidad superior ( 1,4 veces) a
la normal de funcionamiento.
En esta parte de la maniobra el rotor no produce sustentación.
El aparato reposa en el suelo, ya que las palas están siendo
impulsadas por el motor.
Después se desconecta la transmisión desde el motor
del rotor. Las palas vuelven a su posición normal, por fuerza
centrífuga. Se produce entonces una fuerte sustentación,
ya que el rotor giraba muy rápido. Esta hipersustentación
se plasma en un "tirón" del autogiro hace arriba.
Un salto.
Durante este salto, el motor sigue girando muy rápidamente
(aproximadamente a una velocidad equivalente 1,4 veces la normal),
por lo que el autogiro sufrirá una aceleración muy
grande, en su marcha hacia adelante. Juan de la Cierva consiguió
que esta aceleración producida durante el salto, lograse
que el autogiro tomase la velocidad suficiente para alcanzar el
vuelo normal, sin tocar el suelo.
Juan de la Cierva había logrado con este perfeccionamiento
que el autogiro despegase y aterrizase sin que sus ruedas apenas
rodasen algún decímetro
En julio de 1935 Juan de la Cierva hizo una demostración
en Inglaterra, situando el autogiro es un campo de brezos, sobre
los que saltó. (figura 5 ). En España fue memorable
la exposición de una película demostrativa, en la
sede del Instituto de Ingenieros Civiles, de Madrid, al final de
la cual, recibió toda clase de felicitaciones y parabienes.
Uno de los asistentes a tan renombrada exposicion, fué quien
suscribe estas lineas.
En la (figura 6 ) se ha incluido una fotografía de Juan de
la Cierva, eufórico y en pleno triunfo, ante su autogiro
C-30
Juan de la Cierva murió en un accidente de aviación,
en diciembre de 1936, Volaba en un avión de linea regular,
en Inglaterra.
LOS HELICÓPTEROS.
Es sabida la extensión que actualmente tiene el uso de helicópteros,
que incluso pueden estacionarse en el aire ý elevar pesos,
ninguna de cuyas facultades tiene el autogiro. Sin embargo su inicio
data de los años 40 (por supuesto, del siglo XX), posteriormente
al total perfeccionamiento del autogiro (1935) .
Pese a la antigüedad de su concepto, los helicópteros
no funcionaron hasta que utilizaron las palas articuladas , cuyo
concepto era propio de los autogiros.
Es destacable que, con motivo de la Segunda Guerra mundial, el
gobierno de los Estados Unidos autorizó que en la fabricación
de helicópteros (que entonces se inició) se hiciese
uso de los dispositivos propios de los autogiros, ya suficientemente
perfeccionados y experimentados. Pasada la contienda, la empresa
"Autogiro Co. Of América" demandó a la Administración
de los Estados Unindos por el uso de los dispositivos incluidos
en las patentes que poseía dicha compañía,
que habían sido adquiridas a Juan de la Cierva. La prensa
publicó en 1978 que la indemnización recibida de la
Administración de los Esrados Unidos se elevó a 39
millones de dólares
Dicho en otras palabras, nuestro inventor no solo consiguió
crear y hacer volar a su autogiro. También los helicópteros
precisaron de su técnica para volar.
Por eso, cuando el lector de esta página Web vea algún
helicóptero cruzando el cielo, espero recuerde que en ese
aparato está la técnica creada por un español,
Juan de la Cierva Codorníu, Ingeniero de Caminos, Canales
y Puertos.
EL AUTOGIRO ACTUAL
Años después del fallecimiento de Juan de la Cierva,
se desarrolló la Segunda Gurra Mundia.
En ella, ambos bandos rivalizaron en destacados avances técnicos.
En el tema de los autogiros, fueron los ingleses los que utilizaron
autogiros remolcados.
Construyeron autogiros simplificados, con rotores de dos palas
solamente, enlazadas rígidamente entre si, y basculantes.
Tenían igualmente un bastidor, y un asiento para el piloto.
Al ser remolcado el aparato citado, el piloto podía hacer
las maniobras de ascender, bajar, y desviarse a voluntad, siempre
que la velocidad a la que fuera remolcado superase el preciso límite.
Pues bien, tales autogiros los llevaban en submarinos, sacándolos
a cubierta cuando navegaban en superficie, proa al viento. Así
el autogiro subía, alcanzando alturas que le permitían
observar cuanto acontecía sobre la superficie marítima.
Una de las personas que intervino en dichas actividades, fue el
Ingeniero Igor Bensen, quien posteriormente, en los Estados Unidos,
comenzó a construir autogiros simplificados, añadiendo
u n motor y una hélice a los conceptos citados anteriormente,
y lo hizo colocando tras el piloto, tanto el motor como la hélice.
Su acción sustituía al cable tractor con que se remolcaban.
Así nacieron unos autogiros ligeros, primeramente de una
plaza (figura
7) y luego de dos (bien sean "lado a lado" ó
bien uno detrás de otro "en tarden"), que constituyen
las disposiciones de los aparatos actuales. La figura
8 corresponde a un autogiro biplaza marca ELA.-07 fabricado
en España.
En la actualidad los autogiros se emplean fundamentalmente para
disfrute, ya que su pilotaje, distinto del propio de los aviones,
presenta una facilidad de maniobra sumamente grata. Por otra parte,
una parada de motor en un autogiro implica un fácil aterrizaje,
sin riesgos. Pero este uso no es exclusivo. También se utilizan
con otras finalidades, como la vigilancia. Algún Ayuntamiento
tiene establecida la observación de incendios, infracciones
urbanísticas, dirección de tráfico, etc, mediante
autogiros. |